Una coalición de 40 países exigió el jueves que Irán reabra de inmediato el Estrecho de Ormuz, la ruta de transporte de petróleo más crítica del mundo, que ha permanecido virtualmente cerrada desde que estalló la guerra entre EE.UU. e Israel contra Irán el 28 de febrero.
La cumbre virtual liderada por Reino Unido no logró avances, pero unificó la presión internacional sobre Teherán para que ponga fin al bloqueo de esta vía acuática, por la que normalmente fluye una quinta parte del petróleo global y del gas natural licuado.
Irán está tratando de tomar como rehén a la economía global en el Estrecho de Ormuz. No deben prevalecer
Yvette Cooper, ministra de Asuntos Exteriores de Reino Unido — Al-Monitor
El cierre del estrecho ha provocado fuertes aumentos en los precios de la energía a nivel mundial y ha interrumpido el suministro global de petróleo, gas natural y fertilizantes. Los Guardianes de la Revolución iraníes han indicado que mantendrán el bloqueo contra lo que consideran enemigos de su país.
Ministros de Exteriores y representantes discutieron respuestas coordinadas, incluyendo mayor presión diplomática a través de las Naciones Unidas y posibles nuevas sanciones contra Irán. El Consejo de Cooperación del Golfo, por su parte, pidió a la ONU autorización para usar la fuerza con el fin de proteger la vía acuática.
Reino Unido enmarca las acciones de Irán como un secuestro económico y lidera los esfuerzos internacionales para presionar a Teherán. El país enfatiza respuestas diplomáticas coordinadas mientras prepara sesiones de planificación militar ante una posible escalada.