Los mercados globales se están preparando para una turbulencia económica prolongada mientras las tensiones crecientes que involucran a Irán amenaza con interrumpir cadenas de suministro críticas e infraestructura energética en todo Oriente Medio. Los analistas financieros advierten que los efectos secundarios de la acción militar podrían extenderse mucho más allá de la región inmediata, potencialmente desencadenando presiones inflacionarias y volatilidad de precios de materias primas que podrían persistir durante meses.