Irán reimpuso el sábado un estricto control sobre el Estrecho de Ormuz, revirtiendo su decisión del viernes de reaperturar temporalmente esta vía marítima crítica tras el anuncio del presidente Donald Trump de que el bloqueo naval estadounidense a los puertos iraníes se mantendría hasta alcanzar un acuerdo de paz integral.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica advirtió que cualquier embarcación que se acercara al estrecho sería considerada como cooperación con el enemigo y, por tanto, sería objetivo de ataques. Horas después del anuncio, lanchas armadas iraníes abrieron fuego contra al menos dos barcos que intentaban transitar por la zona, incluyendo embarcaciones con bandera india que transportaban carga de petróleo.
Se pusieron un poco listillos, como llevan haciendo durante 47 años. Nadie los había enfrentado. Nosotros los enfrentamos
Donald Trump, presidente de EE.UU. — NPR
El cambio de postura se produjo tras el anuncio del ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, quien el viernes había declarado que el estrecho permanecería abierto al tráfico comercial durante el período de tregua, lo que provocó una caída de casi el 10% en los precios del petróleo y alivio en los mercados globales. Sin embargo, los mandos militares iraníes rechazaron de inmediato la decisión del Ministerio de Exteriores.
Trump mantuvo su postura de que el bloqueo estadounidense continuaría independientemente del estatus del estrecho. En declaraciones a la prensa, sugirió que la tregua podría no extenderse más allá de su fecha de vencimiento el 22 de abril si no se alcanza un acuerdo, advirtiendo que podrían reanudarse las campañas de bombardeos.
Deutsche Welle enmarca la crisis como evidencia del fracaso de la diplomacia de Trump y la posición negociadora poco fiable de Irán. El medio enfatiza la disrupción económica y retrata a ambos bandos como escaladores de tensiones en lugar de buscar una resolución genuina, reflejando la preferencia de Alemania por soluciones diplomáticas multilaterales sobre la presión militar unilateral.
Los medios británicos centran su atención en la coalición de 49 países liderada por Reino Unido y Francia como respuesta internacional constructiva a la crisis. La cobertura destaca el papel de liderazgo de Gran Bretaña en la seguridad marítima, manteniendo un equilibrio diplomático, lo que refleja la posición del Reino Unido como aliado clave de EE.UU. que, sin embargo, busca soluciones multilaterales para conflictos regionales.
La cobertura surcoreana enfatiza las implicaciones económicas y el proceso diplomático, reflejando la preocupación de Seúl por la seguridad energética y la estabilidad regional. El medio presenta las posturas de ambos bandos de manera factual, destacando el riesgo de un nuevo conflicto, en línea con la preferencia de Corea del Sur por la resolución diplomática de disputas internacionales.
Al Jazeera enmarca la crisis a través del prisma de la confrontación en escalada entre EE.UU. e Irán, al tiempo que enfatiza el impacto directo en los intereses comerciales indios, en particular al destacar los ataques a embarcaciones indias para subrayar cómo las potencias regionales se convierten en daños colaterales en los conflictos de grandes potencias. El medio presenta las acciones de Irán como reactivas a la agresión estadounidense en lugar de no provocadas, reflejando la postura tradicional de no alineamiento de India y su necesidad de mantener relaciones con Washington y Teherán para garantizar la seguridad energética.
CBS enmarca el cierre iraní como un comportamiento errático e impredecible, destacando cómo Teherán 'cambió rápidamente de postura' para retratar la toma de decisiones iraní como impulsiva y desestabilizadora del orden regional. La narrativa se centra en el compromiso diplomático de Trump como el camino razonable hacia adelante, alineándose con la preferencia de Arabia Saudita por la presión liderada por EE.UU. contra Irán, manteniendo al mismo tiempo la esperanza de una desescalada que proteja las rutas de transporte marítimo del Golfo.
Al Jazeera contextualiza el cierre del estrecho dentro del marco más amplio de la 'guerra de EE.UU. e Israel contra Irán', presentando la crisis como parte de un conflicto regional más amplio en lugar de un acto aislado de agresión iraní. Este encuadre refleja la compleja posición de Turquía como aliado de la OTAN que se opone a las acciones israelíes y busca mantener vínculos económicos con Irán, lo que requiere una narrativa que no condene explícitamente a Teherán mientras reconoce la amenaza a la seguridad marítima.
Quizá no la extienda, pero el bloqueo seguirá. Quizá no la extienda, así que tendrán un bloqueo y, lamentablemente, tendremos que empezar a lanzar bombas de nuevo
Donald Trump, presidente de EE.UU. — Yonhap News
El estrecho transporta aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas, por lo que su cierre representa una amenaza significativa para los mercados energéticos globales. Empresas de seguimiento marítimo informaron que al menos 823 embarcaciones permanecen atrapadas en el Golfo Pérsico, con varios barcos dando la vuelta tras recibir advertencias por radio de las fuerzas navales iraníes.
El vicecanciller iraní, Saeed Khatibzadeh, declaró que Teherán estaba evaluando nuevas propuestas estadounidenses transmitidas a través de mediadores pakistaníes, pero aún no había respondido. Rechazó las afirmaciones de Trump de que Irán había acordado entregar su stock de uranio enriquecido, calificando tales exigencias de imposibles de aceptar.
Puedo decirles que ningún material enriquecido será enviado a Estados Unidos
Saeed Khatibzadeh, vicecanciller iraní — Deutsche Welle
La disputa resalta la frágil naturaleza de la actual tregua, que comenzó tras una tregua separada de 10 días entre Israel y Líbano. El mando militar iraní describió el bloqueo estadounidense como piratería y afirmó que el estrecho seguiría bajo estricto control de las fuerzas armadas hasta que se restablezca la plena libertad de navegación.
Los esfuerzos internacionales para abordar la crisis ganaron impulso con una coalición liderada por Reino Unido y Francia, compuesta por 49 países, que anunció planes para una misión multinacional destinada a proteger el tráfico marítimo en el estrecho una vez finalice el conflicto con Irán. Sin embargo, Trump desestimó a la OTAN como inútil por negarse a apoyar su ofensiva contra Irán.