El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, partió el viernes hacia Pakistán para liderar negociaciones con Irán con el objetivo de poner fin a su guerra de seis semanas, advirtiendo a Teherán en contra de intentar engañar a los negociadores estadounidenses, aunque expresó optimismo sobre las conversaciones.

Vance encabezará la delegación estadounidense en Islamabad junto al enviado especial Steve Witkoff y al yerno de Trump, Jared Kushner. La elección de Vance para liderar las negociaciones representa un cambio respecto a rondas anteriores, y observadores señalan que Irán parece preferir tratar con el vicepresidente antes que con otros enviados estadounidenses.

Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, nosotros también estamos dispuestos a tender la mano abierta. Si intentan jugar con nosotros, descubrirán que el equipo negociador no es tan receptivo.

JD Vance, vicepresidente de EE.UU. — Al Jazeera English

Las conversaciones se producen en un momento en que el alto el fuego temporal acordado el martes parece cada vez más frágil. Israel ha continuado sus ataques contra Hezbolá, respaldado por Irán en Líbano, mientras que Teherán mantiene restricciones al tráfico en el crucial Estrecho de Ormuz, con datos de navegación que muestran que solo un petrolero sancionado transitó por la vía fluvial el viernes.

La selección de Vance para liderar la delegación refleja su posición dentro del círculo íntimo de Trump, al ser visto como menos belicista que otros funcionarios de la administración. Exmiembro del Cuerpo de Marines durante la guerra de Irak, Vance se ha convertido en representante del ala antiintervencionista del movimiento de Trump, a pesar de su lealtad al presidente.

◈ Cómo el mundo ve esta noticia5 perspectivas
Unánime · Analítico5 Analítico
🇶🇦Qatar
Al Jazeera English
Analítico

Al Jazeera enmarca la historia desde una perspectiva diplomática, destacando los aspectos procedimentales y la aparente preferencia de Irán por Vance, además de señalar la fragilidad del alto el fuego. Su cobertura refleja el papel de Catar como mediador regional, centrándose en la dinámica de las negociaciones más que en tomar partido en el conflicto.