El papa León XIV emitió su condena más enérgica hasta la fecha contra la campaña militar de EE.UU. e Israel en Irán, denunciando lo que denominó una "ilusión de omnipotencia" que impulsa el conflicto, mientras negociadores estadounidenses e iraníes iniciaban conversaciones cara a cara en Pakistán.
El pontífice, nacido en Chicago, presidió una vigilia de oración vespertina en la Basílica de San Pedro el sábado, donde exigió a los líderes políticos abandonar las soluciones militares y buscar la paz negociada. Sus declaraciones se produjeron en un momento en que un frágil alto el fuego mantenía a raya a las partes beligerantes.
¡Basta ya de la idolatría del yo y del dinero! ¡Basta ya de exhibir el poder! ¡Basta ya de la guerra!
Papa León XIV — South China Morning Post
Aunque León no mencionó explícitamente a Estados Unidos ni al presidente Donald Trump en su oración preparada, su tono y mensaje parecieron dirigidos a los funcionarios estadounidenses, quienes han celebrado públicamente la superioridad militar y enmarcado el conflicto en términos religiosos. El momento de sus declaraciones, coincidiendo con el inicio de las negociaciones diplomáticas, subrayó el impulso del Vaticano por una resolución pacífica.
La sección diplomática de la basílica reflejó las apuestas globales del conflicto. El arzobispo de Teherán, el cardenal belga Dominique Joseph Mathieu, ocupó un lugar destacado en un banco, mientras que Estados Unidos estuvo representado por la subjefa de misión Laura Hochla.
NPR enmarca la historia desde la evolución papal, destacando el camino de León desde la moderación hasta la crítica. Su cobertura se centra en la importancia doméstica de un papa estadounidense que desafía la política de su país, presentando esto como un desarrollo diplomático notable más que como un posicionamiento a favor o en contra del conflicto.
SCMP enfatiza el desafío directo del papa a la superioridad militar estadounidense y a las justificaciones religiosas de la guerra, enmarcando su crítica como parte de una oposición internacional más amplia a la intervención militar de EE.UU. Su cobertura resalta el simbolismo diplomático de la presencia del arzobispo de Teherán mientras posiciona al Vaticano como contrapeso al poder estadounidense.
Los medios indios enmarcan la condena del papa en el contexto más amplio de los esfuerzos diplomáticos en curso, destacando su coincidencia con las negociaciones entre EE.UU. e Irán en Pakistán y el desarrollo del alto el fuego. Esta perspectiva refleja la tradicional postura no alineada de India y su interés en la estabilidad regional, dados sus complejos vínculos tanto con Irán como con el eje EE.UU.-Israel.
Los medios saudíes destacan el lenguaje diplomático cuidadoso del papa, señalando cómo su condena evitó mencionar directamente a Irán, a pesar de ser su crítica más contundente hasta la fecha. Este enfoque se alinea con la delicada posición de Arabia Saudita como aliada de EE.UU. que debe navegar tensiones regionales con Irán mientras mantiene sus credenciales de liderazgo islámico.
Los medios turcos resaltan la evolución del papa desde una postura inicial de moderación hasta una condena más fuerte, enmarcando esto como un escalamiento significativo en la crítica vaticana. Esta narrativa resuena con la propia posición compleja de Turquía como miembro de la OTAN que suele criticar las intervenciones militares occidentales, al tiempo que mantiene su rol como potencia regional.
La evolución de León, de observador cauteloso a crítico vocal, ha marcado un cambio significativo en la diplomacia vaticana. Durante las primeras semanas de la guerra, el primer papa nacido en Estados Unidos se limitó a hacer llamados moderados a la paz y el diálogo, evitando condenar directamente la violencia.
La postura del pontífice se endureció a partir del Domingo de Ramos, cuando comenzó a intensificar sus críticas a la campaña militar. Esta semana, caracterizó las amenazas de Trump de aniquilar la civilización iraní como "verdaderamente inaceptables" y pidió que el diálogo prevaleciera sobre la fuerza.
La denuncia de León sobre la "omnipotencia" adquiere un peso particular dado sus orígenes estadounidenses y el papel tradicional del Vaticano como mediador neutral en conflictos internacionales. Su crítica desafía las justificaciones religiosas que algunos funcionarios estadounidenses han esgrimido para la intervención militar.
A medida que avanzan las negociaciones en Pakistán, la intervención de León añade presión moral a ambas partes para buscar soluciones diplomáticas. La influencia del Vaticano en los esfuerzos globales de paz a menudo trasciende su alcance diplomático formal, especialmente cuando el papa se expresa con tanta firmeza sobre conflictos en curso.
El momento de la declaración más contundente de León hasta la fecha sugiere la frustración del Vaticano con el ritmo del progreso diplomático y la preocupación de que una escalada militar pueda socavar el frágil alto el fuego actualmente vigente.