Una frágil tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán comenzó a mostrar grietas en cuestión de horas tras entrar en vigor el miércoles, ya que ambos bandos reanudaron operaciones militares en Oriente Medio a pesar del acuerdo de alto el fuego.

Israel lanzó su mayor campaña de bombardeos contra Líbano en más de un mes, apuntando a posiciones de Hezbolá, al tiempo que aclaró que la tregua no se aplica a su conflicto paralelo con la milicia respaldada por Irán. Los ataques marcaron la acción militar israelí más intensa desde que se anunció el acuerdo entre EE.UU. e Irán en las primeras horas del miércoles.

Irán, por su parte, atacó simultáneamente infraestructuras energéticas en estados del Golfo aliados de Washington, demostrando que las operaciones con sus proxies regionales continúan a pesar de la tregua bilateral. Los ataques se dirigieron a instalaciones petroleras y de gas en varios países, lo que generó dudas inmediatas sobre el alcance y la durabilidad del alto el fuego.

"Cada bando proclamó una victoria absoluta mientras atribuía una derrota absoluta al adversario"

Tanto Washington como Teherán declararon victoria en el conflicto de cinco semanas que había elevado los precios del petróleo en un 50% y sacudido los mercados globales. El anuncio de la tregua provocó una caída inmediata en los precios del crudo, ya que los comerciantes celebraron la reducción de la amenaza a los suministros energéticos de Oriente Medio.

El acuerdo, centrado únicamente en las hostilidades directas entre EE.UU. e Irán, ha dejado sin resolver múltiples conflictos regionales. Israel declaró explícitamente que continuaría sus operaciones en Líbano contra Hezbolá, mientras que la red de fuerzas proxies de Irán en la región sigue activa.

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NPR enmarca la historia como un logro diplomático frágil bajo tensión inmediata, destacando las limitaciones técnicas de los acuerdos bilaterales en conflictos regionales de múltiples frentes. Su cobertura refleja las preocupaciones estadounidenses sobre el mantenimiento de la estabilidad regional mientras gestiona obligaciones de alianzas en competencia con Israel y socios del Golfo.