La tripulación de Artemis II de la NASA ha transmitido imágenes sin precedentes del lado oculto de la Luna tras completar un histórico sobrevuelo que envió a humanos más lejos de la Tierra que nunca. Los cuatro astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— alcanzaron una distancia máxima de 406,771 kilómetros de la Tierra durante su travesía lunar de siete horas el lunes.
La misión superó el récord anterior de distancia humana, establecido por el Apolo 13, con la tripulación documentando características geológicas que nunca antes habían sido observadas directamente por ojos humanos. Al volar a una altitud de 6,545 kilómetros sobre la superficie lunar —significativamente más alto que las misiones Apolo—, los astronautas capturaron fotografías detalladas de cráteres de impacto, antiguos flujos de lava y fracturas superficiales en terrenos lunares tanto familiares como inexplorados.
Continuaremos nuestro viaje aún más lejos en el espacio antes de que la Madre Tierra logre atraernos de vuelta a todo lo que valoramos. Pero, sobre todo, elegimos este momento para desafiar a esta generación y a la siguiente a asegurarse de que este récord no sea duradero.
Jeremy Hansen, Especialista de Misión — Agencia Espacial Canadiense
Entre los registros más significativos de la misión se encuentra la cuenca de Orientale en su totalidad, un cráter de impacto de 965 kilómetros de ancho que se extiende en la frontera entre el lado visible y el oculto de la Luna. Los científicos describen esta formación como el equivalente lunar del Gran Cañón, y la tripulación de Artemis II se convirtió en los primeros humanos en observar toda su estructura. Los astronautas también presenciaron un raro eclipse solar que duró casi una hora, con la luz reflejada de la Tierra iluminando la superficie lunar durante el evento.
Los astronautas experimentaron un apagón planificado de comunicaciones de 40 minutos mientras pasaban detrás de la Luna, durante el cual continuaron fotografiando y registrando observaciones. El especialista de misión Victor Glover expresó una particular fascinación por el terminador lunar —la línea divisoria entre el día y la noche—, donde sombras dramáticas revelaban detalles superficiales invisibles bajo una iluminación completa.