Miembros de pandillas armadas mataron al menos a 70 personas e hirieron a otras 30 durante un ataque durante el fin de semana en la región de Artibonite, Haití, según una organización local de derechos humanos, una cifra de muertos más de cuatro veces superior a las estimaciones iniciales del gobierno.
El asalto comenzó temprano el domingo por la mañana en comunidades rurales alrededor de Jean-Denis, cerca de Petite-Rivière, y continuó durante aproximadamente 24 horas. Los miembros de las pandillas irrumpieron en los pueblos, incendiaron viviendas y obligaron a unas 6.000 personas a huir de sus comunidades.
La policía inicialmente reportó 16 muertos y 10 heridos, mientras que las autoridades de protección civil contabilizaron 17 fallecidos y 19 heridos. El grupo de derechos Défenseurs Plus, en colaboración con el Colectivo para Salvar Artibonite, proporcionó cifras de víctimas significativamente más altas que coinciden con estimaciones de la ONU que oscilan entre 10 y 80 muertos.
La falta de respuesta de seguridad y el abandono de Artibonite a manos de grupos armados demuestran una abdicación total de responsabilidad por parte de las autoridades
Défenseurs Plus — comunicado conjunto
Un mensaje de audio que circula en redes sociales, atribuido al líder de la pandilla Gran Grif, Luckson Elan, sugirió que el ataque fue una represalia por los asaltos a la base del grupo en Savien por parte de una facción armada rival. La pandilla Gran Grif ha sido designada como organización terrorista por Estados Unidos, que ofreció una recompensa de 3 millones de dólares por información sobre las actividades financieras del grupo.
Al Jazeera enfatiza la discrepancia entre las cifras oficiales de víctimas y las estimaciones de los grupos de derechos humanos, destacando los fallos del gobierno. El medio proporciona contexto detallado sobre los conflictos territoriales entre pandillas y la crisis de seguridad más amplia que afecta a las regiones agrícolas de Haití.
Daily Sabah se centra en los detalles factuales del ataque y señala los esfuerzos antiterroristas de EE.UU. contra las pandillas haitianas. El medio presenta la violencia en el contexto más amplio de los intentos de intervención internacional y la crisis de desplazamiento en curso.
CBC enfatiza el impacto humanitario y las cifras de desplazamiento, proporcionando contexto sobre la expansión de la violencia más allá de Puerto Príncipe. El medio destaca la brecha entre las estimaciones oficiales y los hallazgos de los grupos de derechos humanos sin tomar partido.
La Policía Nacional de Haití desplegó tres vehículos blindados para responder, pero los miembros de las pandillas habían cavado hoyos en las carreteras para ralentizar el avance de las fuerzas de seguridad. Para cuando llegaron los agentes, los atacantes ya huían y docenas de casas habían sido incendiadas. Los oficiales trasladaron a los heridos a hospitales locales y a los muertos a dos morgues.
El departamento de Artibonite funciona como el granero agrícola de Haití, produciendo gran parte del suministro de alimentos del país. La región ha experimentado parte de la peor violencia del país a medida que la guerra entre pandillas se extiende más allá de la capital, Puerto Príncipe, a pesar de los esfuerzos internacionales por restaurar el orden.
Más de 2.000 personas ya habían huido de sus hogares en los últimos días tras incursiones armadas en Verrettes, según estimaciones de la ONU. El último desplazamiento se suma a una crisis humanitaria que ha obligado a más de un millón de haitianos a abandonar sus comunidades desde que escaló la violencia de las pandillas.
Fuerzas internacionales, incluyendo una misión respaldada por la ONU y el apoyo de una empresa militar privada estadounidense, han ayudado a las fuerzas de seguridad haitianas a recuperar el control de gran parte de Puerto Príncipe. Sin embargo, cientos de pandillas siguen activas en todo el país y las autoridades aún no han detenido a ningún líder importante de estas organizaciones.
La violencia ha cobrado casi 20.000 vidas desde 2021, con un saldo de muertos que aumenta cada año a medida que grupos armados cada vez más poderosos e independientes chocan con las fuerzas de seguridad y organizaciones locales de vigilantes. El conflicto también ha agravado la inseguridad alimentaria en un país donde millones ya luchan contra el hambre.