Madagascar declaró una emergencia energética nacional de dos semanas el martes, luego de que la escasez de combustible, provocada por el conflicto en curso en Oriente Medio, amenaza con desestabilizar la red eléctrica y la economía de esta isla en el océano Índico.
La decisión se tomó tras una reunión extraordinaria del gabinete, donde los funcionarios citaron graves interrupciones en el suministro de hidrocarburos vinculadas a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Madagascar depende en gran medida de las importaciones de petróleo para generar electricidad y mantener servicios esenciales.
La mayor parte del combustible de Madagascar proviene de Omán, ubicado justo al sur del estrecho de Ormuz —la ruta marítima crítica que ha sido cerrada repetidamente durante el conflicto—. Aunque aún no se ha producido una interrupción total del suministro, el gobierno advirtió sobre un posible caos si la escasez empeora.
El decreto de emergencia otorga a las autoridades poderes excepcionales para requisar existencias de combustible, suspender los mecanismos automáticos de ajuste de precios e implementar medidas de racionamiento. Ahora, los funcionarios pueden tomar medidas urgentes para asegurar el suministro energético y mantener los servicios públicos durante la crisis.
La noticia de la declaración de emergencia desencadenó compras de pánico en las estaciones de servicio de todo el país el miércoles. Algunas estaciones comenzaron a racionar las ventas de combustible por cliente, mientras los conductores formaban largas colas, temiendo escasez inminente.