Cuatro astronautas despegaron a bordo del cohete más potente de la NASA el miércoles por la tarde, iniciando el primer viaje tripulado a la Luna en más de cinco décadas. La misión Artemis II despegó del Centro Espacial Kennedy en Florida a las 6:35 p.m. EDT, enviando a los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y al canadiense Jeremy Hansen en un viaje de 10 días alrededor de la Luna.
El enorme cohete Sistema de Lanzamiento Espacial, de 322 pies de altura, generó 8.8 millones de libras de empuje al llevar la cápsula de la tripulación Orion a la órbita terrestre. Aproximadamente 400,000 espectadores se congregaron a lo largo de la Costa Espacial de Florida para presenciar la partida, que marca el primer vuelo tripulado del nuevo sistema de exploración del espacio profundo de la NASA.
Tenemos una hermosa salida de la Luna. Vamos directamente hacia ella
Reid Wiseman, Comandante de la Misión — RFI English
La tripulación pasará sus primeros dos días en órbita terrestre realizando pruebas críticas de los sistemas antes de partir hacia el espacio lunar. Su tarea más desafiante implica pilotar manualmente la Orion durante simulaciones de acoplamiento, preparándose para escenarios en los que los sistemas autónomos puedan fallar. Los astronautas luego emprenderán una trayectoria en forma de ocho alrededor de la Luna, viajando más lejos de la Tierra que cualquier ser humano antes que ellos.
En su punto más lejano, la misión alcanzará aproximadamente 402,000 kilómetros de la Tierra, superando el récord establecido por el Apolo 13 en 1970. La tripulación se acercará a 6,513 kilómetros de la superficie lunar, ofreciendo vistas sin precedentes de regiones nunca antes vistas por ojos humanos debido a las condiciones de iluminación durante la era del Apolo.
La NASA enmarca a Artemis II como un momento definitorio para la nación, destacando su papel en el regreso de la humanidad a la Luna y el establecimiento de una base para futuras misiones a Marte. La agencia resalta los objetivos de prueba de la misión y su contribución a una presencia lunar sostenida.