El vicepresidente de EE.UU., JD Vance, partió de Pakistán el domingo tras 21 horas de negociaciones directas con Irán sin llegar a un acuerdo, lo que marcó el fracaso de las primeras conversaciones presenciales de alto nivel entre ambas naciones desde 1979.
Las maratónicas discusiones en Islamabad se derrumbaron por la negativa de Irán a ofrecer compromisos a largo plazo para no desarrollar armas nucleares. Vance declaró a la prensa que Estados Unidos había presentado sus términos finales, pero Teherán optó por no aceptarlos.
El hecho simple es que necesitamos ver un compromiso afirmativo de que no buscarán un arma nuclear ni las herramientas que les permitan lograrla rápidamente
JD Vance, vicepresidente de EE.UU. — Al-Monitor
Las conversaciones representaron una inédita apertura diplomática, con Vance encabezando una delegación que incluía a Steve Witkoff y Jared Kushner en diálogo directo con el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi. Pakistán actuó como mediador en el lujoso hotel Serena bajo estrictas medidas de seguridad.
La radiodifusora estatal iraní IRIB atribuyó el fracaso a lo que denominó 'demandas irrazonables' de Washington. Los funcionarios iraníes habían exigido el descongelamiento de activos sancionados y el cese de operaciones israelíes contra Hezbolá en Líbano como condiciones para cualquier acuerdo.
Al Jazeera enmarca la historia como un fracaso diplomático directo, centrándose en aspectos procedimentales y declaraciones de Vance sin comentarios editoriales. Su presentación neutral refleja el papel de Catar como mediador regional que mantiene relaciones con Washington y Teherán.