El Jurado Nacional Electoral de Perú ordenó que la votación continuara el lunes tras fallas logísticas generalizadas que impidieron que 63.300 votantes emitieran su sufragio en las elecciones presidenciales del domingo. La extensión sin precedentes afecta a 211 mesas electorales en 15 distritos de Lima, además de centros de votación en Orlando, Florida, y Paterson, Nueva Jersey.
El caos se debió al incumplimiento del contratista Servicios Generales Galaga, que no entregó a tiempo las actas, equipos informáticos y otros materiales electorales a las mesas de votación en Lima metropolitana. Algunos centros abrieron hasta cinco horas tarde, generando largas colas y frustración generalizada en los distritos del sur de la capital.
Hay tanta delincuencia, tantos robos en cada esquina; mataron a un conductor de bus. Lo que más nos importa ahora es la seguridad, la vida de cada persona
Justiniano, votante de 33 años — Euronews
Las encuestas a boca de urna publicadas tras el cierre original de la votación muestran a la candidata conservadora Keiko Fujimori liderando con 16,5-16,6% de los votos, según las encuestas de Datum e Ipsos. Sin embargo, la carrera por el segundo lugar sigue muy abierta, con cuatro candidatos separados por márgenes dentro del margen de error: el ultraconservador Rafael López Aliaga, el izquierdista Roberto Sánchez, el centrista Jorge Nieto y el empresario Ricardo Belmont, todos con entre 10% y 12% de intención de voto.
La disrupción electoral desató una controversia inmediata. Agentes anticorrupción y fiscales allanaron tanto la sede de la autoridad electoral como la empresa distribuidora durante el día de la votación. Manifestantes se congregaron frente a oficinas electorales coreando acusaciones de fraude, mientras varios candidatos presidenciales denunciaron las fallas como potencialmente deliberadas.
Enmarca la historia como un fallo logístico dentro del contexto más amplio de Perú, donde la delincuencia y la inestabilidad política generan preocupación en los votantes por la seguridad, al tiempo que mantiene un enfoque equilibrado sobre la disrupción electoral. La perspectiva europea trata este episodio como un síntoma de la fragilidad democrática en América Latina.
Ofrece un informe factual directo centrado en las fallas técnicas electorales y los retrasos en el conteo de votos, con un mínimo de comentarios editoriales. La perspectiva de un medio indio enfatiza el proceso democrático y las instituciones por encima del análisis político.
Destaca las acusaciones de irregularidades y fraude, enmarcando el caos electoral como potencialmente deliberado en lugar de meramente logístico. La cobertura de un medio turco estatal resalta las preocupaciones sobre el retroceso democrático y cuestiona la integridad electoral.
Se centra en las fallas del contratista y las acusaciones de fraude, presentando el caos electoral como evidencia de un colapso institucional. La perspectiva sudamericana regional enfatiza cómo la inestabilidad de Perú afecta las normas democráticas en la región.
Bloomberg enmarca el caos electoral de Perú como un síntoma de debilidades institucionales más profundas que generan incertidumbre para la inversión en un mercado clave de América Latina. El medio destaca cómo se 'ensucia' un proceso democrático ya complejo, reflejando las preocupaciones de países del Golfo sobre la estabilidad política en naciones ricas en recursos donde buscan alianzas económicas.
Es un grave fraude electoral y vamos a convocar a una protesta ciudadana
Rafael López Aliaga, candidato presidencial — ABC Paraguay
El jefe de la autoridad electoral peruana, Piero Corvetto, reconoció que el 99,8% de las mesas electorales se instalaron con éxito, pero admitió que las fallas del contratista afectaron el resto de los centros. Los votantes que no pudieron emitir su voto quedarán exentos de las multas por no votar, que pueden alcanzar los 32 dólares.
Las elecciones se desarrollan en medio de la crónica inestabilidad política de Perú, un país que está a punto de elegir a su noveno presidente en solo diez años. Más de 27 millones de peruanos estaban habilitados para votar por presidente, vicepresidentes y miembros de un nuevo Congreso bicameral con 130 diputados y 60 senadores.
Con 35 candidatos presidenciales en competencia y ningún claro favorito cerca del umbral del 50% necesario para ganar en primera vuelta, una segunda vuelta el 7 de junio parece virtualmente segura. El ganador heredará un panorama político profundamente fragmentado, marcado por el aumento de la delincuencia violenta y la desconfianza generalizada de los ciudadanos hacia las instituciones políticas.