El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, llegó a Budapest el martes en un momento en que Viktor Orbán enfrenta la amenaza electoral más seria de sus 14 años como primer ministro de Hungría. La visita de Vance ocurre cinco días antes de las elecciones parlamentarias, donde encuestas independientes muestran que el partido Fidesz de Orbán va entre 10 y 20 puntos porcentuales por detrás del partido Tisza del líder opositor Péter Magyar.
El ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, recibió a Vance en el aeropuerto y describió la visita como el inicio de una "era dorada" en las relaciones entre Budapest y Washington. El momento elegido subraya la inversión de la administración Trump en la supervivencia política de Orbán, ya que el líder húngaro actúa como un aliado clave en Europa para la agenda nacionalista de Trump.
Hablaremos de cualquier número de temas relacionados con la relación entre Estados Unidos y Hungría. Obviamente, estoy seguro de que Europa, Ucrania y todo lo demás figurarán de manera bastante prominente.
JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos — Reuters
La visita sigue al mensaje en video de Trump del 25 de marzo, en el que declaró un "apoyo total y absoluto" a Orbán y exhortó a los húngaros a votar por él. Trump dejó claro su interés personal al afirmar que esperaba que Orbán "ganara por goleada", al tiempo que insinuó que la exención de Hungría a las sanciones estadounidenses contra gigantes petroleros rusos era un acuerdo personal entre ambos líderes.
Vance y Orbán tienen previsto celebrar una conferencia de prensa conjunta antes de aparecer juntos en un mitin preelectoral en el MTK Sportpark, oficialmente enmarcado como una celebración de la amistad húngaro-estadounidense. Este gesto escenificado de apoyo llega en un momento en que transcripciones filtradas revelan el alcance de la cooperación de Orbán con Moscú.