Los peruanos emitieron sus votos el domingo en una elección presidencial con un récord de 35 candidatos, en un intento por poner fin a una década de turbulencia política que ha producido nueve presidentes y erosionado la confianza en las instituciones democráticas.

Ningún candidato supera el 15% en las encuestas, lo que hace casi segura una segunda vuelta el 7 de junio. La abultada lista refleja la profunda frustración de los votantes con el establishment político peruano, azotado por escándalos de corrupción, juicios políticos y coaliciones de gobierno débiles que han paralizado la toma de decisiones.

El crimen encabeza las preocupaciones de los votantes ante tasas récord de homicidios y extorsiones. Los homicidios aumentaron de alrededor de 1,000 en 2018 a más de 2,213 en 2025, mientras que las denuncias por extorsión crecieron un 43% en cinco años. La corrupción política ocupa el segundo lugar entre los temas más importantes, con cuatro expresidentes actualmente en prisión, la mayoría vinculados a casos de soborno que involucran al gigante brasileño de construcción Odebrecht.

"Esta es una de las elecciones más impredecibles de la historia"

Keiko Fujimori lidera por un estrecho margen en las encuestas, en su cuarta candidatura presidencial tras alcanzar segundas vueltas en 2021, 2016 y 2011. La hija de 50 años del fallecido presidente autocrático Alberto Fujimori se ha posicionado como garante del orden y la estabilidad económica, atrayendo a votantes alarmados por el aumento de la violencia.

Su candidatura sigue siendo polarizante debido al legado controvertido de su familia y sus propios problemas legales. Alberto Fujimori fue condenado por corrupción y violaciones a los derechos humanos, cumpliendo 16 años en prisión antes de su muerte.

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🇬🇧United Kingdom
The Guardian
Analítico

The Guardian enmarca las elecciones de Perú a través de una lente de disfunción democrática y colapso institucional, destacando la incapacidad del país para mantener una gobernanza estable. Su cobertura resalta el costo humano del caos político y trata la abultada lista de candidatos como un síntoma de fallas sistémicas más profundas, en lugar de una muestra de vitalidad democrática.