El presidente Donald Trump renovó sus críticas a la OTAN tras una reunión a puerta cerrada en la Casa Blanca con el secretario general Mark Rutte el miércoles, declarando que la alianza no había apoyado a Estados Unidos cuando más se le necesitaba.
La reunión de dos horas se produjo en medio de un aumento de tensiones entre Washington y sus aliados europeos por su respuesta a la campaña militar de Trump contra Irán. Varios miembros de la OTAN habían restringido el uso del espacio aéreo y las bases militares estadounidenses durante recientes operaciones, lo que llevó a Trump a cuestionar el compromiso de América con la alianza de 75 años.
La OTAN no estuvo ahí cuando los necesitamos, y no estarán ahí si los necesitamos de nuevo
Donald Trump, presidente de EE.UU. — Truth Social
Rutte reconoció tras la reunión que Trump expresó claramente su decepción con el desempeño de la alianza durante la crisis con Irán. El secretario general de la OTAN confirmó que algunas naciones europeas no cumplieron con sus compromisos, aunque sostuvo que la mayoría había brindado apoyo logístico como se prometió.
Es cierto que no todas las naciones europeas cumplieron con sus compromisos. ¡Comprendo perfectamente su decepción!
Mark Rutte, secretario general de la OTAN — CNN
La reunión se celebró un día después de que Washington y Teherán acordaran un frágil alto el fuego de dos semanas que incluye la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz. Trump había amenazado previamente con atacar centrales eléctricas e infraestructuras iraníes, advirtiendo que una civilización entera podría perecer.
Antes de las conversaciones en la Casa Blanca, funcionarios de la administración habían indicado que una posible salida de EE.UU. de la OTAN seguía bajo discusión. La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, sugirió que Trump abordaría el tema directamente con Rutte durante su encuentro.
Se les puso a prueba y fallaron
Donald Trump, citado por Karoline Leavitt — Casa Blanca
La frustración de Trump surge de lo que considera una renuencia europea a apoyar las operaciones estadounidenses en Oriente Medio. Varios aliados cerraron su espacio aéreo a aeronaves militares estadounidenses y se negaron a permitir que los ataques contra Irán se lanzaran desde bases en su territorio. El presidente ha descrito previamente a la OTAN como un "tigre de papel" por su falta de voluntad para liderar los esfuerzos que aseguren el corredor de navegación del estrecho de Ormuz.
Las restricciones del Congreso complican cualquier posible salida de la alianza. Una ley de 2023 exige la aprobación del Congreso para que un presidente abandone la OTAN, lo que hace poco probable una acción unilateral. Sin embargo, Trump aún podría dañar significativamente a la alianza mediante otras medidas, como reubicar tropas estadounidenses de naciones no cooperativas.
The Wall Street Journal informó que la administración está considerando medidas punitivas contra países específicos considerados insuficientemente apoyados durante el conflicto con Irán. Tales acciones podrían implicar el cierre de bases militares estadounidenses y la retirada de miles de efectivos estacionados en territorios aliados.
La misión diplomática de Rutte en Washington representa una prueba crucial de su capacidad para gestionar las quejas de Trump mientras preserva la unidad transatlántica. El ex primer ministro neerlandés se ha posicionado como alguien capaz de trabajar con el impredecible líder estadounidense, pero los resultados de la reunión del miércoles sugieren que persisten desafíos significativos.
Enmarca las amenazas de Trump contra la OTAN como desestabilizadoras para la arquitectura de seguridad europea, destacando la importancia histórica de la alianza y presentando las demandas de Trump como irrazonables. Resalta las preocupaciones europeas sobre la fiabilidad estadounidense y las posibles consecuencias del desacuerdo transatlántico para la estabilidad global.
Presenta la reunión como una necesidad diplomática, aunque señala las restricciones del Congreso sobre la salida de la OTAN. Destaca la posición de Turquía como miembro de la OTAN que históricamente ha equilibrado sus relaciones con Washington y las potencias regionales, enmarcando las tensiones como manejables mediante el diálogo.
Se centra en la hostilidad continua de Trump hacia las instituciones multilaterales y las preocupaciones europeas sobre la soberanía, especialmente en referencia a Groenlandia. Retrata la crisis como sintomática de un mayor unilateralismo estadounidense que amenaza el orden internacional establecido y la autonomía estratégica europea.